El Hospital Materno Infantil Juan Pablo II, es un programa permanente de salud, de Cáritas Arquidiocesana de Santiago de Guatemala, que promueve el bienestar físico, emocional y espiritual de las personas que lo necesiten

Su bebé ha estado recibiendo información sobre el lenguaje desde que nació, al oír los sonidos que emitimos las personas y observar cómo se comunican entre sí. Al principio le interesará más su tono y la intensidad de su voz. Cuando usted le habla utilizando un tono suave y dulce, se tranquilizará y dejará de llorar; sin embargo, cuando le grita con enojo se pone a llorar, porque su voz le transmite el mensaje de que algo está mal. Cuando su hijo tenga unos cuatro meses no sólo percibirá el modo en que le habla sino que empezará a discriminar sonidos individuales. Escuchará las vocales y las consonantes, y empezará a darse cuenta de cómo se combinan formando sílabas, palabras y oraciones.

A parte de oír  sonidos, su hijo ha estado produciéndolos desde el principio, primero en forma de llantos y luego de ruiditos y gorjeos. Alrededor de los cuatro meses empezará  a balbucear, utilizando muchos de los ritmos y características de su lengua materna. Aunque al principio sus balbuceos pueden parecerle sin sentido, si lo escucha atentamente, percibirá cómo modifica la entonación, como si estuviera afirmando o preguntando algo. Para estimularlo, converse con él a todas horas. Cuando diga una sílaba reconocible, repítala y seguidamente diga algunas palabras simples que contengan esos sonidos.

en el sexto o séptimo su bebé

Su participación en el desarrollo lingüístico de su hijo será incluso más importante a partir del sexto o séptimo mes, cuando empiece a imitar activamente los sonidos del habla. Hasta ese entonces, su bebé puede pasar un día o varios días seguidos repitiendo determinado sonido antes de probar con otro. Pero ahora estará más pendiente de los sonidos que oiga e intentará seguir las directrices que usted le marque. Por lo pronto, empiece a presentarle sílabas y palabras simples. Aunque es posible que pase un año hasta que usted pueda entender los balbuceos de sus bebé.

 Si, con siete meses, su hijo no balbucea ni imita sonidos, podría tener algún problema auditivo o en el desarrollo del lenguaje. Un bebé que tenga una pérdida auditiva parcial puede sobresaltarse ante ruidos fuertes o bien orientarse en su dirección e incluso, reaccionar al oír su voz, pero tendrá dificultades para imitar los sonidos del habla. Si su bebé no balbucea o produce diversos sonidos, informe al pediatra. Si ha tenido infecciones de oído recurrentes es posible que le haya quedado algo de líquido dentro del oído interno, lo que podría interferir con su audición.